
Mabe Fratti
SCORE: 8.9 Jessica Mosses de 10
Tratar de mantener los pies sobre la tierra resulta bastante difícil cuando Mabe Fratti nos presenta uno de sus más envolventes y etéreos trabajos hasta la fecha.
En mi calendario, la viñeta del 30 de mayo ya contaba con una "X" grande y roja para que esta fecha no me pasara desapercibida debido a mis actividades diarias. Y es que en ese día, había dos estrenos que no podía perderme. A nivel local, Fractal lanzaría Reflejo de la Ausencia y a nivel nacional, la compositora Mabe Fratti lanzaría Pies Sobre la Tierra, a través de Hole Records, disquera que es manejada por los integrantes de Tajak (otra excelente agrupación).
Después de haber escuchado el primer sencillo -"Todo Lo Que Querías Saber"- que se desprendía de esta placa, quedaba claro que la instrumentista por fin había logrado alcanzar ese balance entre lo familiar y lo experimental; entre lo clásico y lo innovador. Se trataba de una pieza melancólica, pero no era una melancolía light, esa que ha llevado a varias agrupaciones a tener a un montón de adolescentes cantando sus canciones y llenando sus shows, sino de una melancolía con más matices y más complejidad; debido al uso que se le da a las cuerdas, me recordó un poco al excelente trabajo de The Kilimanjaro Darkjazz Ensemble (sin tanto énfasis en lo dark) en especial a su tema "Seneca" por la delicadeza lírica y la ambientación electrónica que la rodea.
También era obvio que había una marcada evolución desde su EP debut (Carless, 2016), en donde los ritmos programados y las texturas sintéticas acompañaban a Mabe y su chelo, en piezas que, si bien no eran pop, tampoco eran tan obtusas como las obras que fue componiendo posteriormente.
Algo que también queda claro, es que Fratti brilla más cuando trabaja en solitario. Muchas de sus obras pasadas se han basado en colaboraciones y aunque la mezcla no terminaba opacándola, al escuchar Pies Sobre la Tierra se demuestra su verdadero fulgor en un álbum con resultados bastante positivos. Puede que no se trate de su debut como tal, pero sí es el inicio de una nueva fase en su carrera y a juzgar por este trabajo, la compositora va por muy buen camino.
La compositora da el primer paso de este viaje con la vespertina "El Sol Sigue Ahí", tema que esconde una misteriosa y aletargada belleza, gracias a su instrumentación que contrasta por el uso de diferentes cadencias; Mabe juega con el espacio-tiempo, dándole un efecto de un movimiento cíclico, el cual lucha contra su propia pesadez, que amenaza con frenarlo en cualquier momento.
Las cuerdas parecen quedarse eternamente suspendidas después del breve intro en el que muestran señales de vida y los demás elementos giran en torno a ellas por su gravedad. Lo inamovible de estos drones se contrarresta con un efecto de trémolo que se hace presente en la voz y en un sintetizador, que vibran de manera efímera para después quedarse suspendidos al igual que el chelo. Todo se repite al final, cuando las cuerdas por fin retoman el movimiento. Los instrumentos quedan atrapados en contra de su voluntad en un eterno retorno, hasta que uno de ellos ceda.
"Creo Que Puedo Hacer Algo" es una pieza reichiana que se acompaña de una angelical voz, breves samples, y texturas sonoras. Un sintentizador se suma al insistente ostinato del chelo, dándole el impulso necesario para que la canción logre extender sus alas y pueda emprender el vuelo durante el coro; a su vez, la voz se duplica con un eco, reafirmando su fuerza, complementando a la perfección la temática expresada en la letra.
En "Ignora" y "Todo Lo Que Querías Saber" la voz se ve intervenida por un efecto muy reminiscente a proyectos como Lovozero o lo que Low hizo en Double Negative, donde esta se oculta tras un filtro robótico para deshumanizar su sonido, pero la artista lo hace de manera discreta; el efecto es notorio pero su distorsión no es tal como para que la identidad de Mabe se pierda. Aún así, la voz funciona mejor en su estado natural o cuando se ve inmersa en esos profundos reverberados como en "Dirección".
Todo el álbum corre a la misma velocidad y se mantiene en un sólo carril pero no con el mismo sentimiento; sin embargo, los altibajos emocionales podrían no ser obvios, pues no se trata de una obra dramática que exagere su entrega o su ejecución para decirle al escucha cómo debe sentirse. En lugar de recurrir a técnicas para crear emociones ready-made, la compositora nos presenta la materia prima a base de momentos con clímax de naturaleza ambigua y es nuestro trabajo esculpirla dependiendo nuestro humor. Lo que para algunos puede significar una grandiosa experiencia que los llene de plenitud y serenidad, para otros puede reabrir heridas que se creían cerradas.
Esto no debe entenderse como si Pies Sobre la Tierra no contara con un rumbo fijo o no logre transmitir algo conciso. "Entrando Al Cuarto de la Duda" está lejos de ser ambigua y se trata de uno de los momentos más tensos dentro del álbum, gracias a cómo se atacan las cuerdas en el registro bajo y ese loop que suena como un eterno quejido; de cierta manera, este tema se puede tomar como una bizarra contraparte de "13 Angels Standing Guard 'Round the Side of Your Bed" por A Silver Mt. Zion. La canción de los canadienses es un réquiem por un ser querido. El tema de Mabe es su agonía antes de perecer.
El flujo del álbum es bastante rápido. La duración y estructura de cada pieza ayudan a que estas se puedan digerir bien, y ningún detalle pase desapercibido. Lamentablemente, la experiencia se ve comprometida debido a la repentina culminación a la que llega el disco. No es que esta placa se sienta incompleta, pero el final llega de manera tan sigilosa que podrían pasar algunos minutos antes de darte cuenta que el disco ya terminó.
A pesar de que en sus trabajos anteriores había más desplazamiento, gracias al cabal manejo de esas eternas notas sostenidas escoltadas por tenues señales de movimiento, es fácil sumergirse en la inmensa ambientación que Pies Sobre la Tierra crea y Fratti nos invita a quedarnos a través de cada nota que se repite y desaparece; nos insiste con su delicada voz y cada vibrante arpeggio; nos intenta convencer con cada denso y rasposo ostinato. Y al final lo logra.
A través de su hermoso minimalismo, Mabe extiende sus manos y detiene el tiempo para entregarnos un invaluable obsequio; nos regala la oportunidad de poder observar cómo la luz viaja a una velocidad perceptible a nuestros ojos.
g.n.h.
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